La pantalla digital interactiva es un chiche tecnológico educativo que asombra a adultos y entusiasma a los chicos. La pizarra tiene un dispositivo conectado a un CPU que envía una señal a un cañón que está colgado del techo, como suspendido: en la pantalla se proyectan las imágenes o información que el profesor ha elegido para su clase y que se pueden modificar, señalar y almacenar sin límites. El lápiz láser es como un mouse que clickea y que puede desplegar cualquier menú. Como si fuera una computadora, pero expuesta en la pared y compartida por toda la clase.
La rectora del Almafuerte, Cristina Buabud, destaca que en ese establecimiento hay 14 pantallas . "Somos pioneros en estas propuestas de aulas digitales. Y estamos compartiendo e intercambiando experiencias, por videoconferencia, con colegas del Colegio Julio Verne de Ushuaia, que cuentan con dos aulas digitales", afirma.